La Capital

11 de Abril de 2005

LIGIA PIRO, UNA JAZZERA CON MATICES QUE EMOCIONA CON SU VOZ

La cantante demostró versatilidad y gusto al interpretar tanto temas de Ella Fitzgerald como de Pappo. A “Something unusual” lo deletrea y lo llena de ademanes como la mejor blusera negra; de “God Bless the Child”, aquel temazo de Billie Holiday que te ponía los pelos de puntas, saca lo mejor: el desgarro y la voz pasando por todo tipo de matices y tonos; con “Agua de março” de Jobim no se puede creer tanta delicadeza y sutileza; a “Cry me a river”, que vocalizaron desde Ella Fitzgerald y Shirley Bassey hasta Joan Baez y Joe Cocker, lo cantó con el corazón en una mano y los dedos apretados en la otra; el mejor tono que logra arrancar a su voz y todo el desconsuelo de piernas abiertas sobre el taburete desnudo en “Angel Eyes”, otro standard que la Fitzgerald inmortalizó y Chet Baker balbuceó magistralmente, y la frescura y sutileza para dos clásicos del jazz: “Summertime” y “Round Midnight”. También el “Blackbird” de los Beatles que supo llevar al jazz a comienzos de los 90 el baterista Tony Williams y el “Desconfío” de Pappo’s Blues, en su voz fueron puro remanso y encanto.
Se podría decir cosas bastante parecidas del resto de los temas que integró el repertorio del recital a sala llena de la cantante Ligia Piro en el teatro La Comedia, el sábado por la noche.
Una chica de cara flacucha y movimientos delicados que a la hora de cantar jazz le sobra buena voz. Encima, le añade personalidad y una fuerza interpretativa interior de no creer, sobre todo después de una primera y engañosa impresión de una especie de Floricienta cantando jazz. No podría haber sido una heladera inexpresiva arriba de un escenario siendo la hija de la Tana Rinaldi.
Por otra parte, Ligia Piro canta demasiado bien como para dejar disparar su repertorio hacia cualquier lado. Por eso se centra en standars de jazz, un set de bossa nova y algunos temas nuevos de jazz fusión (en Rosario hizo “Get out of my mmd” de Sergio Mihanovich, que perdió por varios cuerpos en la carrera con las grandes baladas jazzeras y del bossa nova).
¿Qué le falta al show de Ligia Piro para alcanzar todas las estrellas? Un Lester Young que sople sobre su oreja izquierda en los standars o un Stan Getz a la altura de su oreja derecha en el set de bossa. Traducido, lo que necesita la cantante es un saxo tenor, adelante del combo (batería, bajo, guitarra y piano) que la acompaña. Una segunda voz melódica que rompa cierto aire de monotonía, que confronte tonos altos con bajos y delicadeza con guarrada, y viceversa. En segundo lugar, un contrabajo en reemplazo del bajo eléctrico, en un grupo donde el pianista -Manuel Ochoa- tiene un pulso bastante jazzero, y el guitarrista -Juan Pablo de Mendonca parece estar más familiarizado con la fusión y la bossa nova.

José L. Cavazza