Clarín Espectáculos
26 de noviembre de 2011

LIBERTAD PARA CANTAR, SIN ENCASILLARSE

Entrevista Ligia Piro En su último CD, “Las flores buenas”, la cantante cambia el jazz por las canciones en español.

Es extraño. Todos me hablan de un cambio de dirección en mi carrera. Sin embargo, en mi show y en mi CD anteriores, la mitad de lo que cantaba ya era música popular argentina o latinoamericana, pero parece que muy pocos lo registraron ”.

Ligia Piro habla de una de las primeras reacciones que percibió tras el lanzamiento de su nuevo CD, Las flores buenas-lo presenta hoy y mañana en El Nacional-, en el que dejó el jazz de lado y grabó canciones de Chabuca Granda, Violeta Parra, Fito Páez, Teresa Parodi y Chico Buarque, entre otros compositores de esta parte del mundo.

¿Por qué decidiste salirte del género que más te identifica y abordar este repertorio? ¿Por qué no? Estoy en un momento de mi vida en el que me quiero dar la libertad de cantar lo que tenga ganas de cantar. No me quiero quedar con la sensación de no haber hecho algo por haber sido encasillada, o haberme encasillado, en un género en especial. Además, es una necesidad personal de acortar la distancia con el público, de que quien está sentado en la platea entienda todo lo que estoy cantando.

¿Cambia tu manera de interpretar, al pasar del inglés al castellano? Me parece que el cambio tiene más que ver con lo que pasa vocalmente. Pero la intención, al transmitir es la misma.

¿Cómo elegiste las canciones que fueron al disco? Fue un trabajo en conjunto que hicimos con Popi Spatocco, a quien conocí mientras grababa otro de mis discos, en los estudios ION, al mismo tiempo que él estaba preparando Cantora , de Mercedes Sosa, también allí. Elegimos 40 temas que nos gustaban a los dos, y fuimos descartando. Al final, quedaron los que eran necesarios para decir lo que deseaba decir, que en parte está atravesado por algo que está sucediendo en América Latina, donde, por estos tiempos, estamos como muy unidos en el mismo juego.

¿Eso hay que leerlo como una definición política o como la búsqueda de una estrategia comercial? Puede que haya un poco de las dos cosas. Inconscientemente, uno va hacia un lugar sin darse cuenta. Y cuando uno se da cuenta, es tarde. Yo no hago política con mi música. Sin embargo, creo que todos vivimos dentro de la política. Entonces, es imposible, como intérprete, no acompañar el momento en que uno vive. Y si lo pensamos por el lado de la venta, cuando empecé a hacer jazz, no era el mejor camino para lograr éxito. Sin embargo, hoy me doy cuenta de que fui parte importante de un movimiento jazzístico que se dio en Buenos Aires, y en la Argentina también.

¿Tomaste versiones anteriores de los temas como referencia? No. Creo que cualquiera haría desastres si por no copiar o por tener en cuenta tal o cual versión conocida, supeditás tu propia creación a lo que hizo otro. Además, es una forma muy aburrida de laburar. Yo agarro la canción, y ante todo trato de respetar al compositor, que es lo esencial. Después, puede que sienta que no le aporto nada al tema, y lo abandono. Pero también creo que la calidad de tu interpretación de una canción tiene que estar atravesada por tus experiencias de vida. Cuando eso no pasa, lo mejor que uno puede hacer es descartarla. Porque tampoco le va a pasar nada al público.

Por Eduardo Slusarczuk