La Nacion
26 de noviembre de 2011

"LEJOS DEL JAZZ Y CERCA DEL FOLKLORE"

La cantante versiona autores de la música popular en su nuevo disco Las flores buenas.

El arte de combinar horarios es un aprendizaje que Ligia Piro conoce por herencia familiar. "Yo me crié entre gente que entraba y salía de mi casa ensayando, armando proyectos, conociendo a gente como Vinicius o Leopoldo Federico", cuenta la cantante que más creció en el panorama jazzero de los últimos años y lleva grabados seis discos desde 2003. Hija de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, toda su familia se dedicó a lo mismo desde que tiene uso de razón y, de alguna manera, esa historia se repite ahora que tiene que hacer malabares entre la vida cotidiana de llevar a su hijo mayor al jardín de infantes, cuidar de su bebe de un año y preparar los ensayos con su banda para la presentación de su nuevo disco Las flores buenas , hoy y mañana en el Teatro El Nacional. "Es todo un ejercicio combinar los horarios de madre con los de la artista, pero no me puedo quejar. No me gustan las cosas rutinarias", dice, recién llegada del infernal tráfico.

Clásica y Moderna es un bálsamo burgués al mediodía. Gente disfrutando de un bufet frío mientras un pianista toca piezas incunables una tras otra. La artista tiene su pequeño recreo a la hora del almuerzo y con un disco recién editado no para de pensar en todo lo que quiere hacer. "Un disco de autores nuevos, un volumen dos de Trece canciones de amor con Ricardo Lew, otros con temas en distintos idiomas -enumera Piro-. No sé qué me depara el destino. El eclecticismo me tienta." Es una pista de su forma de pensar las cosas.

Cuando la crítica y el público coincidieron en otorgarle el cetro de mejor cantante de jazz argentino, ella decidió correrse y explorar nuevos mundos musicales. En su nueva producción, Las flores buenas , la artista abandona el jazz por completo para armar un grupo de músicos capitaneados por Popi Spatocco (arreglador de Mercedes Sosa) y recrear canciones de Chabuca Granda, Violeta Parra, Chico Buarque, León Gieco y Juan Luis Guerra, entre otros. "Esto ya se olfateaba en mi disco anterior, Según pasan los años, en el que había un cincuenta por ciento de temas en castellano. Entonces cuando apareció Popi Spatocco nos dimos cuenta de que los dos veníamos de otro palo, pero teníamos data en común. A él le encantaba Bill Evans y a mí Ella Fitzgerald."

-¿Qué influenció en este cambio de género?

-Para mí, hubiera sido muy cómodo quedarme en ese lugar de reconocimiento en el jazz que me abrió muchas puertas, pero sentí que ése iba a ser mi techo. Quería cantar lo que tenía ganas, sin prejuicios. El adn musical de Ligio Piro responde a esa naturaleza ecléctica. Ella se autodefine: "La parte folklórica viene por el lado de mis tíos, que siempre hicieron música latinoamericana. El jazz es mi vieja. Las grandes orquestas, mi papá. Los boleros y los tangos viejos vienen por mis abuelas. Es una mezcla maravillosa".

Por Gabriel Plaza