La Gaceta - Tucumán
22 de abril de 2009

"LA SIRENA DEL SWING".

La cantante, hija de Susana Rinaldi y del bandoneonista Osvaldo Piro, presentará hoy en el Alberdi su nuevo disco “Trece canciones de amor”. “Nací para cantar”, señaló.

Lleva el nombre de una de las tres sirenas hermanas de la mitología griega (las otras dos son Parténope y Leucosia), naturalmente inclinadas a la música. Tal vez por eso, desde su nacimiento, Ligia Piro estuvo predestinada a los ritmos melodiosos y acogedores. Además es hija de dos grandes exponentes del tango: la cantante Susana Rinaldi y el bandoneonista Osvaldo Piro. De manera que Ligia no podía hacer otra cosa más que cantar. “Nací para esto y siempre supe que no me iba a dedicar a otra cosa que no sea lo artístico”, asegura esta vocalista que le entrega el alma al jazz, pero que también incursionó en el teatro, en la televisión y en el cine. La artista, que presentará hoy a las 22, en el teatro Alberdi (Crisóstomo Alvarez y Jujuy), su último disco “Trece canciones de amor”, dialogó en exclusiva con LA GACETA desde Salta, donde actuó ayer y contó que es la primera vez que sale de Buenos Aires para presentar su disco en el interior. “En Tucumán tengo muy buenos amigos. Seguramente me esperan para reunirnos después del show”, dijo con su voz melodiosa.

Respecto de la génesis de “Trece canciones de amor”, Piro reconoció que es producto de su actual etapa de vida. “Quise hacer un disco simple, sencillo y austero para estar a tono con lo que está sucediendo con el país a nivel económico y social; y también porque mi nueva etapa de madre ha cambiado la perspectiva que tengo de las cosas. Yo venía de hacer un disco muy estridente y brillante y me pareció que era momento de hacer un poco de introspección. Así surgió ‘Trece canciones de amor’ en el que interpreto aquellos temas que siempre quise cantar”, dijo. Y de hecho, el CD es un rosario de composiciones inolvidables, entre los que se encuentran “Moon River”, “Over the Rainbow”, “Waltz for Debbie” y “Love You Madly”, entre otros. “Son clásicos muy fuertes que marcaron a varias generaciones. Hay señoras que se acercan después del show y me cuentan historias de cómo se enamoraron de sus parejas con algunas de las canciones que yo interpreto. Y eso me conmueve mucho”, agregó. Según la artista, el repertorio surgió de gustos personales. “Son canciones que expresan emociones humanas. Además, fue muy bueno trabajar con el guitarrista Ricardo Lew, un gran músico”, manifestó.

Mandato de la sangre
Transparente y sin pose alguna, Piro declara tranquilamente que no ambiciona la fama y que más bien le huye a la popularidad. Sin embargo siempre tuvo en claro que quería ser artista. “Hubo un momento de mi vida, sobre todo al terminar el secundario, que me sedujo la idea de estudiar una carrera. Porque hay como un mandato social de que si no te recibís en la universidad, no tenés futuro. Sin embargo yo puedo afirmar que se puede vivir del arte”, dijo. Y claro, con padres artistas y un nombre que vincula al canto, había también un mandato de sangre. “Mis padres intentaron que yo estudiara otra cosa, pero no lo consiguieron”, aclaró sonriente. Eso sí, en el camino hay que superar múltiples obstáculos. “La frustración es muy fuerte para un artista.
Por eso hay que estar preparado para soportarla cuando sobreviene. Yo la banco a muerte porque considero que enseña mucho. Pero no todos están preparados para aguantar”, indicó. En este sentido, lo que más importa es lo que un artista tiene para dar. “El público es el que dignifica al cantante. Es el que, en definitiva, está apoyando lo que hace, comprando una entrada”, argumentó.
Por eso, aparte de ver crecer a su hijo (razón por la que se alejó un poco de la actuación), Piro quiere seguir cantando. Aunque no sabe aún si seguirá con el jazz. “Después de este disco, que quedó como quería, me pregunto ¿sigo con el jazz? No es que piense dejar este género, pero creo que estaría bueno abrir el abanico hacia otro costado, ver qué otras cosas me provee, me inspira la música. Le tengo miedo al estancamiento, a la facilidad. Creo que el folclore es un camino posible y, que además, me permitirá homenajear a mis raíces, ya que mi tatarabuela era india”, concluyó.