Crítica Digital
1 de noviembre de 2008

"LA NUEVA DAMA DEL JAZZ Y LA CANCIÓN".

Se presenta esta noche en el ND Ateneo y promete que no faltarán sus versiones de Nirvana, The Police o el repertorio latinoamericano.

Las manitos de Ligia barajaban los elepés hasta dar con la tapa elegida. Nueve años tenía, y las fotos que más le llamaban la atención eran las de Billie Holiday o Ella Fitzgerald. Ya con el vinilo en el tocadiscos, esas grandes damas del jazz dominaban el ambiente hasta proporcionarle un inexplicable temblor, una sensación física que, sin que ella lo adivinara, le estaba indicando que era la música de su futuro.

También le gustaba el tango, claro que sí: era el cimiento de todo lo que la rodeaba (sus papás son Osvaldo Piro y Susana Rinaldi), pero nunca llegó a robarle esa pulsión por cantar que sólo le nacía con el jazz.

Hoy, décadas, estudios y discos después, mientras se acomoda en un bar de plaza Serrano, dice que su mamá terminó de formatear sus preferencias escuchando a Elis Regina y Judy Garland. El día es soleado, y el lugar, uno de esos que cuando no están abarrotados de gente son irreconocibles. Alta, elegante, Ligia y su presencia renuevan la seguridad que se le adivina en los álbumes y que, según se dice, le sobra arriba el escenario.

Por Marcelo Pavazza.