Diario Popular
31 de octubre de 2008

"EL ENCANTO RIGUROSO Y LIBRE DE LIGIA PIRO"

Ligia Piro transporta a quien la escucha a un territorio de suave libertad, pero a diferencia de otras expresiones contemporáneas su arte está sostenido por los invisibles hilos de la técnica rigurosamente adquirida. La cantante, que mañana a las 21 cantará en el ND/Ateneo (Paraguay 918) con el acompañamiento de Ricardo Lew en guitarra, Daniel Piazzolla en batería y Daniel Mazza en bajo, estudió canto lírico, primero con la idea de dedicarse al género y después para contar con la base de la escuela clásica.

El punto de afinación de Ligia está ahí, en la intersección del rigor y la libertad, como bien demuestra su último disco Trece Canciones de Amor, donde conviven el jazz -su estilo madre- con Stevie Wonder o Los Beatles. “Para grabar elijo los temas que me gustan y luego veo si cuajan entre ellos, si hay un hilo conductor. Para este disco no necesitaba que fueran canciones de jazz ni mucho menos; si no estaba dentro del género no importaba. Me gusta poder transitar varias vías, encontrar otras facetas. Si no se torna monótono”, explica la hija de Osvaldo Piro y Susana Rinaldi, que en sus tres discos aún no incluyó tangos. “Sí, pero canté tangos. Lo hice en teatro, en Gotán y El Romance de Romeo y Julieta, donde hacía fragmentos de tangos humorísticos y no tenía la presión horrible de sentir que me compararan. Además, grabé un vals, Pequeña, en el discazo de mi hermano Alfredo Oír de Noche y un par de tangos en Sudestada (tango electrónico) con Federico Mizrahi, que pasan en La 2x4 y me enorgullece”.

-Se percibe un dominio de los géneros que interpretás en un momento en que, incluso en el tango, hay algunos que con la excusa de innovar no se toman el trabajo de conocer lo que pretende modificar.

-Coincido, creo que hay que tener conocimiento de lo que cantás. A pesar de no dedicarme al tango, conozco a los autores, sé mucho de la historia del tango, claro que no tanto como mi hermano. Y cuando canto un tango le pongo mi versión pero desde un conocimiento aunque sea mínimo de quiénes y cómo lo hicieron. Y no sólo para el tango: soy muy respetuosa de los autores y siempre veo cómo se cantó antes el tema para no copiar.

-Y a la par del rigor con que encarás tu tarea proponés un clima de gran libertad.

-La música es algo que genera libertad, hace bien y los pueblos agradecen. Los pueblos cantores son más alegres. Mirá a los brasileños.

-¿Cómo fue tu evolución desde el primer disco hasta éste, el tercero?


-Tuve un cambio vocal importante. Hubo un crecimiento profesional y también personal. El primer disco tiene que ver con una chica más melancólica, más para adentro, y el tercero me agarra ya madre, con otra perspectiva. Ahora miro de un modo diferente a las personas con las que quiero laburar, es decir buscando preservar el lado hu1mano, que para mí es fundamental. Ahora estoy tocando con genios, pero además me hacen bien, son buenos tipos. Antes trataba de relacionarme con el artista que me revelara mi piedra filosofal y así me encontré con gente que me tiró para atrás.

Por Pablo Vázquez