Clarín - Ollas y Sartenes
17 de julio de 2008

TIRAMISÚ BIEN ENTONADO.
FAMOSOS EN LA COCINA: LIGIA PIRO.

De tal palo, tal astilla. Ligia heredó de sus progenitores el amor por la música.
Y de sus abuelas, el placer por la cocina. Hoy dio en la tecla con un rico postre.



Tener padres famosos acarrea sus inconvenientes. Pero Ligia Piro (hija de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro) se las arregló para labrar su camino y unir a su excelente registro vocal una desenvoltura envidiable. "Creo que el hecho de tener mi bebé me ha ayudado a madurar, no sólo como persona sino también artísticamente" confiesa. "Pero sé que van a preguntarme acerca del tema de la comida. Les adelanto que a mi mamá le encanta comer pero no es gran cocinera. Se jacta de que su mejor plato son los penne rigate con salsa de basilico (oliva, albahaca y queso rallado), pero sólo los prepara en las grandes ocasiones".

¿Sus abuelas corrieron a compensar esa carencia?

Tal cual, eran dos genias. Una hacía una pizza espectacular y riquísimas papas con mayonesa. La otra preparaba pastas rellenas con espinaca, seso y ricota. No heredé sus virtudes. A mí me salen bien los postres. En la vida diaria se desempeña mejor mi marido, David Libendinsky, que, como saben, también es músico, baterista. El mezcla sabores y consigue gustitos muy ricos, yo prefiero atenerme a los libros.

Cuente más de sus abuelas...

Mi abuela Angela, madre de mi mamá, no quería que entráramos a la cocina. Usaba una mesa gigantesca y, cuando estaba muy condescendiente, me dejaba pasar la ruedita a una tira de ravioles, pero sólo a una; o revolver la mezcla para las tortas, pero no pasaba de allí.

¿Cómo fueron sus comienzos artísticos?

La música estaba en mi casa. Yo me robaba los discos que había en la biblioteca; me interesaban el jazz y la bossa nova. Me lo pasaba cantando y ahora veo a mi hijito con un gran sentido musical.

¿Qué fue lo primero que hizo?

Cosas chiquitas, proyectos teatrales donde cantaba y actuaba. Pero una de las cosas que me ayudaron a largarme fue Gotán, allí trabajé con mi mamá y fue como me lancé, en adelante empecé a hacer mis shows sola.

¿En que anda ahora?

Con el compact 13 canciones de amor. Antes había trabajado en distintos formatos; llegué a actuar con nueve músicos. Ahora estoy en una etapa más despojada, me acompaña sólo Ricardo Lew, un genio que tocó con Luciano Pavarotti.

¿Dónde presentó el disco?

Estuve dos veces en La Trastienda, con invitados como Daniel "Pipi" Piazzolla en batería y Daniel Mama en bajo. Pronto saldremos en gira nacional.

¿Van mucho a comer afuera con su marido?

Nos encanta. Los dos nos copamos tanto con el sushi como con los bodegones. Pero también me fascina Puerto Madero. Pongamos proa hacia allí. En Antares vamos a hacer tiramisú a la cerveza negra, les va a encantar.

Lo que lleva

cerveza negra. 500 CC

vainillas. 4 PAQUETES

claras. 4

yemas. 4

crema de leche. 400 CC

queso crema. 640 CC

gelatina sin sabor. 20 GRAMOS

azúcar. 200 GRAMOS

cacao amargo . 2 CUCHARADAS

Asesorada por Sofía Sibaja, pastelera del lugar, Ligia batió las yemas con el azúcar. Disolvió la gelatina en agua y la agregó a las yemas junto con el queso crema. En un bol aparte, batió las claras hasta que estuvieron cremosas, sumó las yemas y mezcló hasta obtener una crema. Remojó las vainillas en la cerveza, y en una fuente comenzó a intercalar capas de vainilla y de crema. Terminó con una capa fina de crema y espolvoreó con cacao. Lo probamos con cerveza y... ¿para qué les vamos a contar?

Diana Castelar