La Nación - Espectáculos
14 de junio de 2008

LIGIA PIRO, EN LA CIMA DEL CANTO.

Hizo un show de alto nivel, en La Trastienda,donde volverá a actuar esta noche.
Presentación del disco Trece canciones de amor
, de Ligia Piro, en canto, y Ricardo Lew en guitarra, con Daniel Maza en bajo y voz y Daniel Piazzolla en batería, como músicos invitados. Nuestra opinión: Muy bueno


Sin duda, la cantante Ligia Piro es una de las atracciones de la escena local del jazz, aunque con su tercer trabajo Trece canciones de amor , que presentó en La Trastienda, logró consagrarse como una de las voces más interesantes de la música en la Argentina.

Afinación perfecta, entonación adecuada, fraseo fluido y swing son los principales argumentos para señalar el crecimiento de esta cantante que, con este trabajo, se lució intensa y brillante. Su dominio del escenario, su aparenta calma y un glamour elegante componen a un personaje salido de una película de Hollywood; sin embargo, Piro es real y su estilo denota un talentoso manejo de las reglas estilísticas.

Con ella estuvo Ricardo Lew, un músico experimentado en el arte del acompañamiento que mostró inspirados arreglos para ese puñado de conocidas composiciones y que aún tienen aspectos por descubrir, según lo que dejó en evidencia esta propuesta, en dúo, pequeña y sentida.

De rojo, la cantante se ubica en una silla alta, junto a ella, Lew, de pie, será su acompañante por el resto de la noche. Standards y algunos temas off jazz , como uno de los Beatles o "Change The World", que hizo famosa Eric Clapton, permitieron mostrar a Piro en todo su esplendor. Soberana del escenario, esta artista hizo una cuidada versión "Moon River", en el que canto y guitarra se estrecharon en profundo melodismo. Aunque el tono de la propuesta es amoroso, expone las tramas de las líricas con una actitud suavemente sentimental, sin excesos, con una casi lejana tristeza interna, como si alguien hubiese llorado en su sangre.

"Over The Rainbow" alcanzó un estado de elevación en el canto de Piro. Los arreglos de Lew demuestran aquí que no sólo es un excelente armonizador, sino también un creativo arreglista que le dio a este standard un tratamiento remozado, básicamente, cosmético, pero realizado con una encomiable calidad.

El show tuvo un crecimiento paulatino, pues a medida que avanzó la noche el dúo cobró más vida, hasta que en medio de uno de los temas se sumaron Daniel Maza en el bajo y Daniel Piazzolla en batería. Aquí, el concierto perdió intimismo y ganó en una fuerza generada por el grupo y los temas.

Una impecable versión del tema de Leda Valladares "Bajo el sauce solo" y una magnífica interpretación de "Barro, tal vez", de Spinetta, lograron conmover al auditorio que ante tanta belleza musical quedó hipnotizado. Piro transita un gran momento artístico que le permite establecerse en diferentes géneros con una comodidad asombrosa.

César Pradines.