La Nación - Entretenimientos
7 de junio de 2008

LIGIA PIRO, EN SU MEJOR MOMENTO.

Presentará con Ricardo Lew su tercer trabajo discográfico, Trece canciones de amor.

"Todo el tiempo me pregunto cómo voy a seguir. Le temo a la parálisis que amenaza la creatividad", admitió Ligia Piro, quizá la mejor cantante de la escena local del jazz, que acaba de lanzar su tercer disco, Trece canciones de amor , editado por Gatopop, un trabajo excelente que la consagra, de manera definitiva, una de las principales voces de la música argentina.

Piro, una artista de raza e hija del matrimonio de Osvaldo Piro y Susana Rinaldi, muestra con este disco que su arte sigue en ascenso, sin encontrar su techo. La vocalista se presentará hoy, a las 21, en La Trastienda, Balcarce 460, acompañada por el guitarrista Ricardo Lew.

El disco es un trabajo en dúo con Lew, con quien viene actuando desde hace algún tiempo; en la segunda parte del concierto se sumarán Daniel Maza, en bajo, y Daniel Piazzolla, en batería.

El encuentro fue en La Trastienda, donde esta artista se siente, evidentemente, como en su casa. Desde hace algún tiempo, Piro viene desarrollando en sus conciertos un repertorio que incluye, poco a poco, canciones en castellano.

- El disco tiene un tono de despedida, como si te estuvieras yendo del mundo de los standards. ¿Es así?

-No. Sé que suena a despedida, pero no lo es. Venía de hacer un disco [ Baby , editado en 2006] con muchos músicos y con un gran trabajo de arreglos y necesitaba ahora hacer algo más austero. Volver a un formato pequeño en lo instrumental; que me baje los decibeles.

- ¿Necesitabas hacer una música más relajada, íntima?

-Sí, fue la idea inicial; pero después, a medida que empezamos a grabar estas músicas, me di cuenta de lo difícil que es este tipo de trabajo que parece pequeño, pero que es complejo; tengo que admitir que soy muy exigente con lo que hago, entonces, lo sencillo comenzó a mostrar sus facetas más complejas.

-¿Por ejemplo?

-En cada encuentro con Ricardo [Lew], trabajábamos dos o tres temas, así llegamos a este número y después fuimos al estudio, pero, por ejemplo, hacíamos "Over The Rainbow" y me daba cuenta de que en realidad, lo había estado cantando con la voz algo tomada por una gripe y que mi tono era uno más arriba del que lo estuvimos ensayando y después hicimos tres tomas de este standard, porque quería encontrar su punto justo.

-Ya pasaste de los clubs al teatro. ¿No creés que llegó la hora de viajar y salir a la escena internacional?

-Viajar, viajamos. Tenemos mucho trabajo en el interior y luego de las dos Trastiendas nos vamos a hacer una gira. Respecto de viajar al exterior no va a ser cantando en inglés; estoy haciendo canciones en castellano. En los conciertos de La Trastienda, voy a hacer "Bajo el sauce solo", de Leda Valladares y Manuel Castilla, y "Barro, tal vez", de Spinetta. Son temas que siento muy cerca y que los canto en castellano. Me gustaría que una parte de mi repertorio se fuera vinculando más hacia el folklore, algo que está sucediendo poco a poco.

La charla vuelve sobre los proyectos de Piro, que aunque confiesa que siente temor al estancamiento y a la parálisis creativa, su carrera sigue en ascenso y hay planes en el futuro próximo.

"Estoy trabajando con el trompetista Juan Cruz de Urquiza en un proyecto de big band con muy buenos músicos locales, como Diego Schissi, Mariano Sívori, quizá Ricardo Cavalli y Richard Nant, entre otros. En fin, una gran orquesta con música de jazz muy arreglada y con la idea de grabarlo antes de fin de año, para presentarlo el año próximo. Señaló que tiene las expectativas puestas sobre este proyecto que la obliga a trabajar fuerte. "Siento que tengo mucho por hacer y que estas propuestas vienen a reforzar mi carrera", concluyó.

César Pradines