La Mañana de Córdoba (Córdoba)
5 de noviembre de 2007

UNA VOZ DISTINGUIDA PARA UN PARTICULAR JAZZ ARGENTINO

Ligia Piro debutó el viernes en Córdoba en el marco del ciclo “Arnet Cultura para Todos”, con un recital en el Teatro Real. Acompañada por una banda de cinco músicos, la hija de la Tana Rinaldi y Osvaldo Piro deleitó al gran público con clásicos de jazz, bossa y un par de melodías populares latinoamericanas.

De negro y rojo apareció en el escenario cordobés, el que pisaba por primera vez como cantante. En algún momento de la noche dijo que recién a partir de la tercera canción, un artista comienza a alejarse de los nervios de la actuación, pero en ella no sólo que nunca se notaron sus ansiedades de debut, sino que logró adueñarse de los corazones de cada uno de los presentes, siendo despedida con un teatro de pie.

La noche comenzó con “Night and day” de Cole Porter (músico que se repitió durante todo el espectáculo) y recién después de dos temas más, Ligia empezó a interactuar con su público. Deben haber sido tan sólo 10 minutos, pero ya para ese entonces, el clima del show hacía pensar que, su visita, sería un lujo .

En algunos espectáculos uno se siente satisfecho cuando los músicos logran hacer buenas interpretaciones, o cuando el cantante hace bien su trabajo o cuando el ambiente está a la altura de las circunstancias. Aquí no hubo opciones para hacer al respecto, todo se presentó de muy buen modo, pintando, con el correr de las melodías, un paisaje inolvidable.

Dueña de una voz increíble, que maneja con toda sutileza, Ligia es capaz de recorrer los bajos y los altos, los pianos y los fortísimos con una soltura desafiante. No por nada recibió el premio Konex como intérprete de jazz en el 2005, y es catalogada hoy por hoy como una de las mejores cantantes argentinas en el género. Y hasta se puede suponer que más de un jazzero de las primeras camadas, de los cuales ella misma interpreta sus temas, desde donde la estén mirando, se estarán lamentando no haberla podido conocer.

En muchas ocasiones Ligia comentó que de sus padres (la “tana” Rinaldi y Osvaldo Piro), aprendió que uno nunca se debe quedar solo con el talento, sino que debe exigirse como artista. Lección que parece haber tomado al pie de la letra, porque más allá de que posee un don natural, su voz se refleja como fruto de muchísimo esfuerzo, así como su destreza arriba del escenario.

En un ida y vuelta con su platea, Ligia no tardó en encontrar la química equilibrada que se necesita para llevar adelante a un público que nunca antes se había encontrado y se mostró tal cual es.

Acompañada de guitarra (Ricardo Lew), contrabajo (Guillermo Delgado), batería (Roberto Núñez), trompeta (Juan Cruz de Urquiza) y saxofón (Víctor Skoruvsky), Ligia también cantó Cry me a river, So in love, About a girl, Garota de Ipanema y Love me or leave me, entre otras.

Me daré una licencia para elegir algunos momentos de la noche, no porque el nivel musical haya tenido decaídas, sino que solamente es merecido para un artista recalcar sus calidades.

Uno de ellos fue cuando junto a un solo de trompeta, cantó “Summertime”. Y aquí no hay que destacar tanto su voz, como sí su capacidad de interpretación. En todo momento, Ligia demostró que sabe ponerle diferentes colores a su garganta, como en esta ocasión, donde hasta pareció que su piel era negra. Y otra ocasión, fue cuando junto a Ricardo Lew anticiparon parte de su próximo disco, donde recorren baladas de amor, entre ellas “Moon river”.

Pero no sólo cantó en inglés y portugués. También nos regaló un bolero, “Noche de ronda” y un tema folklórico, “Zamba de Juan panadero”, con acordes jazzeros. El idioma no es un problema para ella, su dicción es sencillamente perfecta.

Antes de despedirse agradeció infinitamente a Córdoba, a su padre (presente en la platea) y, por supuesto a los aplausos de los presentes. A puro ritmo y sonrisas se alejó del escenario cantando “Love me or leave me”, dejando a su público con el corazón lleno de jazz, pero con voz argentina.

Por M. Florencia Vercellone.