La Voz (Córdoba)
31 de octubre de 2007

LIGIA PIRO LE PONE VOZ DE MUJER AL JAZZ

La cantante se presentará el viernes en el Teatro Real con una banda en la que se destacan Ricardo Lew y Juan Cruz de Urquiza.

Ligia Piro canta jazz. O mejor dicho, canta desde el jazz. En sus discos –reconocidos, bien criticados y premiados– conviven standars, bossa nova, temas de Sting y de Kurt Cobain, conjugados desde esa voz precisamente timbrada y de pronunciación perfecta. Una voz capaz de imprimirles una dulzura que los caracteriza y los aúna al mismo tiempo.

El principio fue Ella Fitzgerald, cantando The man I Love de Gershwin. “Cuando escuché eso quedé subyugada, andá a saber qué antepasado o que vida anterior tengo”, cuenta Ligia desde el otro lado de la línea telefónica. “Eran los discos que tenía mi mamá. Yo era muy chica y ya andaba por la casa buscando esa música”.

Podría haber sido el tango –Ligia es hija de Susana Rinaldi y de Osvaldo Piro–, pero no; “esa música” pudo más. “Yo quería dedicarme a algo distinto y el jazz me prendió mucho más que otras, entonces me decidí por esa música”.

El viernes a las 21, en el Teatro Real (San Jerónimo 66), Ligia vendrá por primera vez a cantar en Córdoba. Junto a ella estarán algunos de los músicos más notables de la actualidad jazzística argentina, como Ricardo Lew (guitarra), Juan Cruz De Urquiza (trompeta), Guillermo Delgado (contrabajo), Roberto Núñez (batería) y Víctor Skoruvsky (saxo y flauta). “En realidad no voy a mostrar sólo los temas de Baby! –asegura–; teniendo en cuenta que es la primera vez que voy a actuar en Córdoba, voy a llevar los temas de mis dos discos –el primero se llama LP–, además de adelantar algunos del próximo. Será una manera más completa de presentarme”.

–En un clima de constante crecimiento como el del jazz que se hace en la Argentina en los últimos años, sorprende ver que no sean muchas las cantantes...

–Al contrario, hay muchas cantantes. Lo que falta son espacios y difusión. Es como si existiese una especie de machismo entre los músicos, que prefieren estar entre ellos. Tengo la suerte de que mis trabajos tengan una cierta difusión, pero creo que en general a las cantantes habría que darles más bola, más cabida. Tanto en el ámbito del jazz como en toda la música.

Estilos

–¿Cómo te definirías dentro del espacio del jazz?

–Más que como cantante de jazz prefiero definirme como cantante. Canto jazz, es cierto, pero soy una intérprete que reversiona temas, hace standars de jazz, bossa nova, pero también es capaz de incursionar en algunos aspectos latinoamericanos.

–¿Por ejemplo?

–Temas como Noche de ronda, el bolero de Agustín Lara, o Juan Panadero, la zamba del Cuchi Leguizamón.

–También rescataste cosas del rock...

–Sí, de Kurt Cobain y de Sting. Son cosas que hago para tratar de abrir el panorama, cosas que creo hacen falta.

–¿De dónde viene esa necesidad tuya de abrir el panorama?

–Es la necesidad de una búsqueda, producto de la curiosidad. Obviamente hay un crecimiento personal, pero también es una forma de no aburrirse una y sobre todo no aburrir al público. No encasillarse en una parte de un género que es tan rico y de pronto presenta la oportunidad de expandirse a otros géneros. De todos modos, lo mío suena siempre jazzero.

–¿Cómo elegís los temas de tu repertorio?

–Tiene que ver con mi necesidad en ese momento, con lo que me produce una melodía en particular, según lo que me esté pasando. Empiezo por la música y después me pongo a ver la letra; y entonces decido.

–¿Y los arreglos?

–Tengo arreglos de Ricardo Lew, de Juan Cruz de Urquiza, mi último disco lo arregló Federico Mizrahi... de todas maneras siempre me gusta intervenir en los arreglos, pedirle al arreglador lo que me gusta o siento que necesito.

–¿Estás pensando en el tercer disco?

–Ya lo grabé. Hay que mezclarlo. Son todas baladas de amor, con guitarra y voz, Ricardo Lew y yo. El viernes presentaré algunas.

Por Santiago Giordano.