La Mañana de Córdoba (Córdoba)
16 de octubre de 2007

EL MÚSICO DE JAZZ ARGENTINO TIENE LA PARTICULARIDAD DE FUSIONAR CON SUS RAÍCES

“Mi papá está feliz de que vayamos porque así va a tener tiempo con el nieto mientras escucha buena música, como yo le digo”, comentará amablemente Ligia Piro desde el otro lado del teléfono, en tanto el reloj marca las tres de la tarde, una hora propicia para estar recostado, sobre todo un feriado nublado como el de ayer.

Muchacha de música urbana, Ligia Piro proviene de dos ríos de tango, por cierto bastantes caudalosos, pero que han desembocado en un mar de jazz y bossa. La elección nunca le pareció extraña, ya que desde chica solía escuchar este género en los discos que ponía su madre y su abuela, según lo cuenta.

La joven llegará con su banda el próximo viernes 2 de noviembre al Teatro Real (las entradas comenzarán a venderse desde hoy), para presentar junto a su banda, continuando así con el programa “Música de Hoy” que comenzó Mariano Otero.

Comentando también acerca de la posibilidad de incursionar en otros ritmos y de lo que le dejó haber crecido en cercanía de reconocidos artistas, Ligia dialogó con LA MAÑANA, anticipando su espectáculo en tierras mediterráneas.

- ¿Cuál es la expectativa de presentarte en una ciudad donde el nombre de tu papá es tan querido?

- Yo realmente estoy muy contenta de que lo quieran tanto a papá, y además él está feliz de que estemos yendo, porque además vamos con mi hijo, así que él va a tener tiempo con el nieto mientras escucha buena música, como yo le digo.

Cuestión generacional

- ¿Cómo surgió esta elección por el jazz, entre tanto 2x4?

- En realidad yo estaba sumergida en esa música desde muy chica, porque en mi casa existía en los discos que ponía mi mamá y mi abuela. Así que cuando yo empecé a investigar mi propia música, a elegir lo que más me gustaba, que me representaba en esa melancolía de niña, elegí esas cantantes, esas melodías que hasta el día de hoy me acompañan. Siempre estuve convencida de que eso era lo que yo quería hacer, aunque de todas maneras no descarto otros estilos, otros géneros.

- No te definís completamente como cantante de jazz...

- Me considero una intérprete, no quiero quedarme en que soy una cantante de jazz y bossa, porque sería discriminar otros géneros musicales que me son muy atractivos. Yo he hecho tango, por ejemplo, pero mi forma de cantar no es muy arrabalera, es más tango canción. No es que yo decido hacer jazz porque era lo me convenía. El tango me encanta, me emociona como argentina, creo que simplemente no lo elegí para que me represente generacionalmente.

Jazz argentino

- Y el jazz te dio herramientas muy valiosas, como la posibilidad de fusionar...

- Yo empecé a fusionar, porque el género lo permite, en algunas músicas latinoamericanas, aunque estoy tratando de ampliar el panorama.

- En alguna oportunidad te definiste como una cantante de jazz con estilo argentino, ¿el hecho de la fusión marca ese perfil?

- Sí, porque el músico de jazz argentino tiene la particularidad de fusionar con sus raíces, y eso es lo bueno del género, lo lindo de esta música, siempre y cuando el artista no sea muy esquemático. Porque de pronto muchos se quedan y quieren hacer eso y nada más. A mí se me dio con el folklore, pero hay gente que fusiona con el tango, por ejemplo, esta música es muy libre y se pueden hacer maravillas con eso, siempre y cuando tampoco se le falte el respeto a los autores.

- El jazz tiene una amplitud mágica, y vos la aprovechás al máximo...

- Yo tengo un póster que lo define al jazz a través de un árbol genealógico. Es tan enorme, tan variado que creo que hasta esa imagen ya perdió vigencia, porque es ilimitada la forma en que se va ramificando. Quizá mi parte fusionable sería desde los arreglos, de la reversión de temas conocidos, para mí eso intrigante y no lo quiero dejar de hacer, por lo menos hasta que pueda o donde vea que llegó mi límite.

Aprendizajes

- Desde chica estuviste rodeada de gente muy reconocida, ¿pudiste aprender cosas de ellos que luego te sirvieron en tu profesión?

- A mí me divirtió el tema de poder aprender cosas desde muy chica, quizá no lo fui internalizando desde aquella edad, pero ahora sé que todo me sirvió para saber que es algo propio y lo tengo adquirido, por naturaleza. Y eso es lo interesante, lo rico y divertido a la hora en que me subo a un escenario y siente la responsabilidad de toda esa banda que está conmigo para hacer lo que creo que se hacer, y que es lo mejor que le puedo dar al público. Siempre me han enseñado que lo más importante es tomarse la profesión en serio para darle lo mejor al público, quien es el que te va a dar los frutos como artista en la vida. No hacer las cosas de taquito porque te sale, así los límites llegan más rápido.

- ¿La elección de ser cantante fue propia? ¿Qué hubieras sido sino hubieses tomado ese camino?

- Creo que tuvo que ver con una elección propia, porque en la familia me dieron varios elementos para que pueda elegir hacer esto u otra cosa, yo creo que es una vocación muy fuerte. De alguna manera, si no me estuviera dedicando mucho a la música seguramente estaría actuando más, porque la profesión de actriz no la dejé, sino que está latente. Sigo empapada de eso.

Por M. Florencia Vercellone.