Para Ti - Actualidad
20 de agosto de 2004

HERENCIA DE ARTISTAS

Más allá de la influencia del medio que rodea a cada uno, la carga genética familiar también pesa en el camino que se elige. Aquí dos ejemplos nativos famosos: María Storni y Ligia Piro. La bisnieta de Alfonsina Storni debutó como actriz de teatro en una obra adaptada de un texto de su famosa bisabuela. Y la hija de Susana Rinaldi y Osbaldo Piro también eligió dedicarse a la música, y sacó un disco con su propia banda: solo que en lugar de tango, apostó al jazz.

Viene de una familia de grandes intérpretes. Es hija de Susana Rinaldi y de Osvaldo Piro, dos figuras de gran renombre en el ambiente tanguero y de reconocimiento internacional. La primera, como cantante y actriz; y el segundo, como bandoneonista y director de orquestas, ambos muy queridos por el público. Pero a pesar de haber pasado gran parte de sus 34 años en un ambiente tanguero, Ligia eligió el camino del jazz. Y desplegando toda su carga genética musical es este terreno, se convirtió en una de las voces más destacadas del jazz argentino. Desde allí, lucha para alcanzar su meta: romper con el mito que presenta el jazz como música solo para entendidos y lograr su difusión al gran público.
Desde Notorious hasta el teatro Broadway, pasando por Clásica y Moderna y La Revuelta, Ligia cantó en los reductos autóctonos más prestigiosos del jazz y también desarrolló paralelamente una carrera como actriz: “Cuando terminé el colegio empecé con el teatro y el conservatorio musical al mismo tiempo. Después, la vida me fue llevando por el camino del jazz. Me encanta actuar y lo experimenté muchísimo, pero la música siempre andaba dando vueltas y sabía que algún día iba a formar mi banda. Hoy ya llevo 7 años cantando jazz”.
Más de una vez compartió el escenario con su madre en obras de teatro: “El año pasado hicimos una obra juntas: Vino de Ciruela, en el teatro Broadway. Cuando trabajamos juntas es porque surge y no porque lo planeamos. A mamá yo la admiro mucho y me gusta la idea de trabajar con ella. Pero en el tema musical nunca hicimos nada porque a ella le gusta el tango y yo me inclino más por el jazz. Aunque melódicamente el jazz se asemeja al tango, tiene estructuras musicales y acordes muy parecidos. El jazz tiene la melancolía del tango, viene de los suburbios, del dolor de la raza negra, tiene que ver con lo oscuro, con el alcohol, con la nostalgia del hombre que se va o de la mujer que lo abandonó. Pero para cantar tango, tenés que tener una cosa adentro de arrabal, que yo no tengo. Me parece que me salen muy abolerados. Respeto mucho el tango y ella el jazz. Pero conviene respetar también ese sabio dicho que recomienda no mezclar y no trabajar con familiares”. Por eso prefiere tocar con su propia banda (el 2 de septiembre tocan en el Ateneo, Paraguay 918). Según Ligia, la música de jazz en Buenos Aires todavía ocupa un espacio chico, pero está creciendo: “Me encanta que haya lugares de jazz que se instalaron en la sociedad y ganaron su espacio. Como Notorious, que tiene un público propio y que además por tener una disquería, atrae al público. La mayoría de los discos independientes jazzeros están acá y son de producción independiente porque es la única forma de mostrarse. El año pasado saqué mi primer disco –“L.P.”- y por suerte está funcionando bien. Me pasó que fui a lugares donde preguntan ‘¿De quién es esa versión de “Message in a bottle”? Y eso me da orgullo”.

V. Mariño / D. Moyano