La Nación - Espectáculos
20 de mayo de 2007

PIRO: UNA VOZ EN CONSTANTE EVOLUCIÓN

Apertura del ciclo "Intimos" , por la cantante Ligia Piro, acompañada por Ricardo Lew en guitarra y Guillermo Delgado en contrabajo. En el Jean Mermoz, del hotel Sofitel. Próximo show: el 9 de junio, a las 21, en La Trastienda, Balcarce 460.
Nuestra opinión: muy bueno

Ligia Piro volvió a los escenarios. Un regreso esperado que tuvo en el Jean Mermoz, del Sofitel, a un auditorio expectante frente a algunos importantes cambios en su repertorio.

Reveló una prestancia artística que es, en sí misma, una declaración de intenciones. Piro, con Ricardo Lew en la guitarra y Guillermo Delgado en contrabajo, propuso un comienzo con temas clásicos del swing. Abrió el show con "Nuestro amor está aquí para quedarse", que lo cantó con un fraseo de tono nasal, con suficientes cambios en la inflexión de la voz como para darle matices al relato. Acentuó los tiempos suavemente detrás del beat, por lo que creó un clima de tensión entre canto y melodía.

Un esquema lógico

Piro propuso en cada tema diferentes líneas de acción; por lo general, los temas tuvieron dos grandes partes, divididos por los solos de Lew o de Delgado. Utilizó este esquema para variar la forma de aproximarse a ellos; si en la primera parte era con un swing sesgado, en la segunda, su canto tenía más fuerza rítmica; en otros, como en "You re Change", convirtió el silencio entre frases en una atmósfera dramática.

Transmitió vivencias; en su repertorio hay espacios para el amor, el olvido, el encuentro y la desdicha, aunque todos están cruzados por un tono de cierta resignación. Nada es tan terrible y tampoco la felicidad es eterna parece contarnos desde su forma de cantar.

Una elegancia en su fraseo sin impostación alguna. La prueba más palpable de esta virtud fue cuando, ya en el segundo set, avanzó sobre la "Zamba de Juan Panadero", de Cuchi Leguizamón, con arreglos de Lew, muy de tono jazzístico, y que cantó sin perder estilo por el idioma; algo, por cierto, muy poco frecuente en la escena local.

Antes hizo una versión del clásico de Tom Jobim "Vivo sonhando", que tras una introducción en la que Lew mostró su talento como armonizador, Piro tomó el tema como una historia cantada con sensibilidad y refinamiento, una suerte de delicada mutación de su sensualidad. Sus modos de fraseo trajeron una ironía contenida y apenas sugerida en el estribillo.

La cantante mostró una voz flexible, con un brillo suavemente dorado, que llevó, en ocasiones, a convertir en metálico. Su canto sonó cercano, quizá por la propia naturaleza de este ciclo, denominado "Intimos".

En la artista hay una hermosa voz junto con un vigor emocional que, lejos de hacerla sobreactuar, le aporta ubicuidad.

Piro mostró que su canto vive en una constante evolución estilística, como su propia personalidad, que tiende a poner el acento actualmente en ese tono relatado que adolece de estridencias y que alcanzó el corazón del auditorio.

César Pradines