Cynega - Medios y Letras

24 de abril de 2007

LA CANTANTE ARGENTINA DE JAZZ DEL MOMENTO

Ligia Piro es la nueva voz del jazz femenino que viene avanzando a paso firme en la escena local. Proveniente de una familia de músicos, la hija del bandoneonísta Osvaldo Piro y la cantante Susana Rinaldi, participa de la entrevista, en el marco del cierre de la gira presentación de su segundo disco Baby! La entrevista abarcó los temas profesionales y personales. A continuación la entrevista exclusiva que Ligia Piro mantuvo con Cynega.

— ¿Cómo transcurrieron las primeras semanas de la presentación de Baby! junto al anuncio de la reunión sobre el escenario de tus padres luego de 20 años?

— Fueron muy agitadas. Todo fue muy repentino y de pronto nos dimos cuenta que las fechas se juntaban demasiado y nadie quería ser opacado por el lanzamiento del otro. Pero afortunadamente todo salió bien y hubo dos semanas de diferencia entre el Gran Show de mis padres y la presentación de Baby! en La Trastienda.

— La trayectoria en el teatro, ¿te favoreció en el momento de tener que afrontar el público al cantar?

— Es diferente. Cuando estás como "actriz" tenés la famosa cuarta pared. El manejo del público es por el Café Concert. Cuando estás en lugares pequeños, como en La Casona, ves y escuchás todo. Tiene que ver con sentirte cómoda con ese "ida y vuelta". Hay que hacer las dos cosas: el teatro es grandioso, pero también el Café Concert para acercarte un poco y tener más contacto con el público.

— ¿Te cuesta llevar las sesiones fotográficas como en Baby!? ¿Tuviste algo que ver con la gráfica y el arte del disco?

— No, ¡fue muy divertido! Porque lo yo ideé con mi peinador, que también participó de la producción fotográfica. En base a una idea creamos todo lo demás: yo quería la flor amarilla. Estaba convencida que la flor amarilla, en particular la yerbera, tenía que ser lo diera la vuelta dentro del disco. Y el color amarillo significa en esta nueva etapa discográfica o profesional el brillo, la potencia sonora, que no tenía nada que ver con el disco anterior que había sido una etapa más "melanco", más de "bajón", porque eran casi todas baladas de amor.

Y se ve en la gráfica del disco también. Acá fuimos a otro lado. Lo fucsia, lo amarillo. Yo no puedo separarme de la parte artística, grafica y de diseño. Quiero que el CD sea un reflejo mío. El primero fue una edición propia. Ahora pertenezco a un sello, pero es independiente. Y en el arte de etapa de LP (primer disco, 2003), quería que los colores me llevaran a transmitir lo que yo quería. Ese disco corresponde a una etapa de mi vida de cambios en lo profesional y en lo personal. Cambios para bien. Y todo está ahí. El pelo afro surgió de querer hacer algo setentista, mi peinador que también se ocupó de la escenografía (Fabián Rodríguez), me sugirió que hiciera algo afro y me convenció de que sin usar peluca y usando mi propio pelo podíamos lograr algo bueno. Fueron dos horas y media, pero se hizo.

— Son perceptibles ciertas diferencias sonoras de tu voz entre el primer disco y el segundo, se percibe una mayor madurez y más comodidad para abarcar el amplio registro que te caracteriza, ¿se debe a una maduración natural o a una producción más cuidada?

— Entre un disco y otro pasaron 3 años. Además, mientras más tiempo pasa más madura se va poniendo la voz. Yo me sigo preparando y sigo estudiando. Dejé de fumar y ahora tengo más relajación en mi respiración. El primer disco viene de la época en que todos éramos noctámbulos y entre la noche y el cigarrillo son cosas que se notan. Mi vida y mi entorno son así. Aún amo la noche, pero empecé a tomar ciertos recaudos. Pautas de trabajo que llevo de mi vida al trabajo. Me planteé maneras de trabajar, sistemas de producción.

— ¿La selección de temas sigue algún esquema o concepto?

— Antes de entrar al estudio de grabación ya tengo todo el repertorio armado. El primer disco no fue producción artística mía; el segundo sí, entonces me tuve que meter más de lleno en el “laburo”. Lo hice con David, mi marido. En caso de grabar un tercer disco, vamos a estar mucho más cancheros. ¡Fue una preproducción de 8 meses!
Con respecto a la elección de temas, es simplemente música que a mi me atrapa y me gusta, no le busco ningún hilo conductor. El hilo conductor aparece sólo, y se lo da uno mismo. Para mí el disco termina cuando nos encargamos del arte y cuando ponemos visualmente lo que quisimos decir sonoramente. El jazz a mi me gusta casi todo, la bosanova también. Casi siempre me tiro más al jazz… a lo mejor, hago un tercer disco enteramente de música brasileña. En los shows lo suelo hacer, acostumbro incluir mucha bosa.

— ¿Seleccionás compositores? ¿George Gershwin por ejemplo?

— No. Nunca en la vida me fijé que “esto va”, porque “va a pegar". No busco el lado comercial, al menos no por ahora. Tuve dos ofertas de dos sellos "comerciales", pero no quise aceptar las propuestas... tal vez me digan "tenés que cantar esto". Y no estoy preparada para eso ahora. Tengo que ser sincera conmigo mismo para interpretar la música.

— Cuando grabás, ¿te gustan tus primeras tomas? ¿O sos perfeccionista y grabás muchas veces la misma canción?

— ¡Nada que ver! No soy obsesiva, entro totalmente relajada y segura al estudio. Es más, me gusta incluir temas capturados desde la primera toma, me gusta lo espontáneo. No me agrada buscar el perfeccionamiento en la grabación. Cada disco tiene que tener algo de esa "calentura en vivo" que también tiene que ser registrada. Si no, uno hace pura perfección, porque para colmo con las máquinas de hoy en día, el pro-tools y todo eso, uno hace todo bárbaro y podés cantar totalmente afinado.

— Ya cantaste tango (en las obras teatrales), jazz, bosanova y hasta folclore, ¿el tango ya queda descartado para los discos y las presentaciones en vivo?

— Sí. Queda sólo para la familia. Mentiría si dijera que nunca voy a cantarlo, cuando lo hice fue en Gotán y en el Romance del Romeo y la Julieta pero lo hice como actriz. No me parece atractivo en mi persona interpretarlo en vivo. Pero con el folclore me pasa más, me atrae más para representarlo. Además... ¡en mi casa ya lo hacen bastante bien! ¿Para que insistir? (risas).

— Cuando hiciste temas como Message in a Bottle y About a Girl, declaraste a algunos medios que eran los temas que escuchabas en tu juventud. ¿Creíste que estabas cruzando alguna “línea de ética” de los intérpretes y compositores del jazz?

— Justamente esas dos bandas fueron las que más marcaron mi secundaria (The Police y Nirvana). El jazz es un género musical por naturaleza de mucha libertad. Hay algunos jazzeros que no se permiten esa libertad. Pero yo me permito hacer un homenaje a mi generación. Canto temas del año 28, del 35 y el más nuevo es de 1956, ¡y yo no había nacido!, con la bosanova me pasa lo mismo. Tal vez era mi necesidad de decir "esto también soy yo". En el caso de About a Girl lo realicé con un cuarteto de cuerdas, un arreglo más “Beatle” que otra cosa, quise incursionar por ahí. Por ejemplo, Caetano (Veloso) hizo hace un par de discos atrás una versión excelente de Come As You Are. Lo importante es no faltarle el respeto a ningún autor, yo le tengo que tener el mismo respeto a (Kurt) Cobain como a Gershwin.

— ¿Tenés el sueño de tocar o grabar con algún músico "leyenda" del ambiente del jazz?

— Nunca me detuve a pensar... porque trato de sorprenderme día a día con la gente que voy conociendo. En realidad, ya me pasó con "Fats" Fernández en el disco. Lo llamé, lo busqué, lo encontré, le pedí ¡por favor!... (risas), pero la verdad es que no nos conocíamos. Le dije que quería que él toque un tema conmigo. Me contestó al día siguiente. Estaba grabando su octavo disco... y costó un poco por que estaba con su gira... hasta que en una charla por teléfono me pidió que le cantara algo por teléfono (PS I Love You). Y entonces aceptó. ¡Estaba feliz de la vida! Y ese tema quedó de una sola toma.

— ¿Pensás en que tal vez ahora o más adelante algunas mujeres te tomen como modelo a imitar en su vocación de cantar? Y por otra parte, ¿pensás que el jazz está un tanto renegado de la mujer como intérprete?

— No pienso que el jazz esté renegado de la mujer, sino que está plagado de jazz instrumental y pocos cantantes. Si bien hay cantantes mujeres, tienen poca difusión. Hay que buscar el lugar. Es un reconocimiento social el lugar que te dan. El jazz encima es un ambiente chico. Durante mucho tiempo se lo llamó público de elite al que escucha jazz. Yo no canto para sabihondos o gente especial o erudita, yo canto para todos. Yo quiero el otro público. No me sirve. Si no, queda en esas diez personas que siempre siguen el jazz. En los últimos 10 años el público jazzero se fue abriendo.

— De hecho, ahora el jazz forma parte habitual de la grilla de espectáculos como género propio y antes figuraba como "otros estilos"…

— Claro, es un estilo fuerte. Siempre va a ser un poco menos masivo... pero está resurgiendo. Por esto mismo se creó el Festival de Jazz y Otras Músicas en Buenos Aires y la Gira Mínima. Me encanta aportar lo mío a lugares donde cualquier pueda acceder a una entrada gratuita o mínima, como en Jazzologia del CCGSM.

— ¿Escuchás jazz todo el tiempo en tu vida diaria?

— No, escucho de todo. Ahora estoy escuchando un disco de boleros de Pablo Milanés, me encanta su voz. Cuando escucho algo me tiene que gustar por lo general el color de su voz.

— ¿Escuchás tus discos?

— No, jamás. Sólo cuando estoy en el estudio... tal vez cuando pase un tiempo...

— ¿Cambiarías algo de tus discos anteriores si pudieras?

— Sí, cambiaría bastante. No el repertorio, pero cambiaría algunas cosas.

— ¿Incorporarías a tus discos músicas foráneas como la étnica o la celta?

— No, tengo muchos discos, me encanta Enya, tengo cosas celtas... hago yoga y siempre lo acompaño con esa música. No soy cantante para ese tipo de música, todavía me falta explotar mucho más el jazz y por ejemplo la música brasileña da para seguir trabajando mi tipo de voz. Que tiene una cosa cantada como de "ola de mar". Una cosa serena que me parece que va conmigo.

— ¿En qué basas tus ejercicios vocales? ¿Aplicás las técnicas del yoga a tu respiración?

— No. Mis técnicas vocales son las que me enseña mi maestra África de Retes. Yo sigo su tendencia. Siempre está actualizándose, estuvo en el Colón muchos años. Ella me despertó la cabeza y me abrió el cerebro. Cuando empezás a estudiar tu cuerpo, es asombroso. Es difícil hacerse imágenes visuales de como manejar el aire. Empecé con canto a los 18 años, ¡sufría un montón! Al conocer a África me hizo entender todos mis problemas. Por su parte, el yoga es un aprendizaje de vida y para la vida. Es un cable a tierra. La familia, los amigos, el trabajo, las giras, las grabaciones es demasiado... ¡recomiendo terapias y yoga para todo el mundo! (risas)

— ¿Pensarías hacer gira en el exterior e ir a Brasil por ejemplo?

— Si, me encantaría. Pero si yo fuese a Brasil cantaría 90% jazz y haría algunos pequeños homenajes a la música brasileña con mucho respeto. Hay cada “grosso” que ¡hay que animarse!... ¡A Brasil iría a vacacionar a la playa! Algún día me gustaría conocer Río o Bahía.

— Tu manejo del inglés y portugués son excelentes. ¿Tuviste alguna capacitación en particular en estas lenguas?

— Fui a escuela bilingüe, y música en portugués se escuchó siempre en mi casa. Desde muy chica escuchaba y cantaba y pretendía imitar a los grandes cantantes. Yo no hablo portugués. Estudié la fonética en el Conservatorio.

— Una pregunta más personal, en tu fiesta de casamiento usaste el tema "Penso Positivo" de Jovanotti. ¿Pensás incluirlo en algún futuro CD?

— ¡Ja! No, me gusta mucho, pero no. Me gusta por los temas sociales que habla en las letras, pero no. Penso Positivo en particular me gusta el video y el tema.

— ¿Te molesta que tu vida sea conocida, tanto como aparecer en la revista Caras?

— No me molesta para nada. La gente necesita saber de vos y no soy “ortiva”, si la revista Caras quiso entrar a mi fiesta... ¿y porqué no? A veces nosotros necesitamos al periodismo y a veces ellos de nosotros. ¡Si tal vez sacaban mejores fotos que las mías de la fiesta! (risas). Es algo por lo que cualquier artista debe pasar en algún momento de su vida.

— ¿Pensaste en realizar algún otro proyecto por fuera del jazz?

— Estoy abierta a cualquier posibilidad. Todo lo que surja de autogestión es algo que voy a querer hacer. Pero por ejemplo tuve dos sugerencias para hacer teatro, que no acepté.

— Por último, ¿participaste en el diseño web de tu sitio o de los contenidos?

— Ah Si! Hicimos el sitio web con los chicos de MakeIT Consulting. Se buscó hacer algo que tenga mucho que ver conmigo. A mi me gusta mucho lo naif. Mucho color. Y el sitio está cargado de simbolismos. Va a haber renovación de fotos cada 3 o 4 meses. Contesto algunos mails cuando son personales, por ejemplo: una chica me dijo que quería tomar clases de canto y si bien no doy clases, les recomiendo algo. Hay mucha gente que da sus opiniones. Es un buen intercambio. Me gusta relacionarme más allá del escenario. Es devolver un poco lo que te dan. La gente da mucha buena onda en los shows. Es un intercambio de energía necesario y súper positivo... por eso... ¡penso positivo! (risas).

Emiliano G. Arnáez
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