Ambito Financiero

12 de junio de 2006

LIGIA PIRO: "SIEMPRE SUPE QUE EL TANGO NO ERA LO MÍO"

Hija del compositor y bandoneonista Osvaldo Piro y de la cantante Susana Rinaldi -que curiosamente volverán a actuar juntos en pocos días, muchos años después de su separación matrimonial-, Ligia Piro parecía haber tenido la marca del tango marcada en su ADN. Sin embargo, mientras su hermano Alfredo sí eligió seguir el mandato familiar y convertirse en cantante de tango, Ligia prefirió el jazz.

«Siempre tuve la sensación de que el tango no era para mí» -dice en su diálogo con este diario-. «Quizá tenga que ver con que es una música que estaba demasiado presente en mi familia, no lo sé. Pero ya desde los nueve años me prendía a los discos de jazz que tenía mi madre y me hice, como ella, amante de voces femeninas como las de Judy Gardland, Ella Fitzgerald, Billy Holyday o Sarah Vaughan; igualmente, siempre me gustó escuchar bossa nova y desde muy chica admiro a Tom Jobim».

Periodista: ¿Nunca se entusiasmó por el rock?

Ligia Piro: Nunca me atrajo demasiado. Tuve mi época de Fito Páez, Charly García, Los Beatles, que de algún modo siempre están, pero no mucho más que eso. En mi trabajo nuevo, «Baby!», incluí un tema de Kurt Cobain. Es un grupo de canciones que van de piezas de Thelonious Monk y George Gershwin a clásicos brasileños como «Samba de Orly» o «Para machucar meu coraçao». El jazz me entró siempre por la parte cantada. Soy amante de las voces y allí encontré a figuras que admiro profundamente.

P: Pero también ha tenido sus incursiones como actriz, aun alrededor del tango, cuando participó del espectáculo «Gotán».

LP: Sí, y me gusta mucho también eso. Pero algo pasa que la música, y particularmente el jazz, termina entusiasmándome más. Para mis conciertos o para mis discos el esfuerzo es mayor, porque son el resultado de la autogestión; lo teatral, en cambio, es más grupal. Será por eso, y porque puedo ponerme en la piel de un personaje, que allí sentí menos extraño lo de cantar tango.

P: ¿Y no la intimida incluir en su repertorio canciones que ya fueron cantadas por grandes intérpretes?

L.P.:Yo no tengo prejuicios con que una canción sea o no muy famosa. Las canciones se me van metiendo solas y las canto tanto en mi casa, en cualquier momento, que me enamoro de ellas y las hago propias.

P: En general, los cantantes son algo menospreciados por los músicos por su poco interés por el envoltorio sonoro que rodea a las canciones. ¿A usted le preocupa cómo suena su grupo, qué tipo de arreglos acompañan a su voz?

L.P.: Es cierto que existe ese prejuicio y, aún más que con los cantantes en general, con las cantantes mujeres. En cuanto a la pregunta, el tema del acompañamiento y de los arreglos empezó a interesarme hace un par de años. Creo que al principio era más egoísta y estaba demasiado centrada en lo que me pasaba a mí con las melodíasy las letras. Ahora sí me estoy volviendo más exigente con lo que suena en los instrumentos y por los músicos con los que trabajo.

P.: ¿Y cuál es su punto de referencia para saber si va por el camino correcto: sus compañeros músicos, el público?

LP: Así como no soy del mismo modo en lo personal, en lo artístico soy independiente y trato de no cambiar mi cabeza por una opinión. Confío mucho en mí pero, por supuesto, escucho a los demás y, fundamentalmente, al público que me resulta una referencia muy valiosa. Por eso, me gusta cantar en salas de teatro pero también disfruto mucho en los lugares chicos, en los pubs, donde la gente está muy cerca y uno puede distinguir hasta las expresiones.

Por Ricardo Salton.