Clarín - Espectáculos
9 de julio de 2004

UNA VOZ FAMILIAR

Hija de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, decidió que lo suyo era el jazz y no el tango, que le venía por herencia.

"Sabía que no quería cantar ópera y que tampoco me iba a llevar bien con la lírica”, aclara Ligia Piro sobre su decisión de dedicarse a ser, exclusivamente, una cantante de jazz. Estudió tres años en el Conservatorio Nacional de Música López Bouchard, al que ingresó un poco para continuar la línea de la formación de sus padres –la cantante Susana Rinaldi y el bandoneonista Osvaldo Piro- y otro tanto, para adquirir una técnica que le permita entrar sólidamente al terreno jazzístico. Luego de su paso por la última edición del Festival Buenos Aires Jazz, tocará mañana junto con su primo: el pianista Juan Esteban Cuacci (hijo de Inés Rinaldi y Juan Carlos Cuacci).
Ligia grabó el año pasado su primer disco, LP, junto a músicos de los que se alejó por “cambios bastante bruscos de opiniones. Es que a veces las cosas no salen como uno quiere, pero lo bueno fue que, gracias a Dios, nos separamos con un disco en la mano”, dice. LP, grabado en tres meses, es una mixtura de bossa  nova y jazz, que incluye versiones de temas de Vinicius de Moraes, Arthur Herzog, Chico Buarque, Cole Porter y una versión funk de Summertime.
“Antes de sacar el disco estuve un año tocando ese material. Durante ese tiempo, creo que gané mi lugar en la escena de jazz local”, explica.
Junto a la música alternó varias incursiones en el teatro como Vino de ciruela, que protagonizó junto con su madre, con la que también trabajó, anteriormente, en Franoi, una obra que hizo a beneficio de los comedores escolares de Mar del Plata. “El tema de trabajar con la familia es muy acotado, porque cada vez es más difícil juntarse; cada uno tiene sus tiempos”. El recital de mañana, en el Maipú Club Teatro, es una excepción.

Con una familia de músicos ligados al tango, ¿por qué decidiste ir para el lado del jazz?

No sentí presiones por el lado de mis viejos, aunque en algún momento tuve una inclinación muy fuerte de encarar para el lado del tango. Igualmente, antes de abandonar el conservatorio sabía que lo mío venía por el lado del jazz. Me definió una profesora, Africa De Rete, con la que tomé clases particulares. Ella me ayudó mucho a cantar lo que ahora canto.

Empezaste a cantar jazz acompañada de tu primo en piano, ¿cómo es el reencuentro?

Cuando empecé tocaba con Juan en piano, pero él se fue a estudiar a Suecia, becado por el Estado Sueco, y después se quedó a vivir en España. Prácticamente no volvimos a hacer nada de música juntos. El reencuentro sirve, en parte, para rememorar esa época: va a ser un show íntimo, porque con él nos conocemos hace mucho, desde chicos. Pero también este recital es el recuerdo de cuando nos juntábamos en familia, con todos los tíos, a cantar con un piano de por medio.

Juan José Santillán