La Nación - Espectáculos

15 de junio de 2006

LIGIA PIRO: CON ESTIRPE MUSICAL

La cantante, hija de Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, se ha ganado por derecho propio un destacado lugar en el jazz local.

En cambio el canto, nacido del mismo origen que toda expresión rítmica, parece situado siempre en igual territorio, uno en el que sus artistas deben pagar el precio de buscar una manera expresiva personal, muchas veces dentro de formas familiares, y sabiendo lo imperdonable que es el carecer de estilo.

A pesar de que las reglas de interpretación fueron a menudo establecidas por hombres, por ejemplo, Louis Armstrong, al comienzo, y posteriormente, Dizzy Gillespie, el canto fue un asunto femenino. Fueron ellas quienes llevaron a la cima este arte que no ha dejado época sin que alguna femme se apodere de ese reinado. Algo así como una tribu de amazonas en medio de un mundo machista.

En Buenos Aires también sucede que este mundo del canto está ampliamente dominado por mujeres. Entre ellas Ligia Piro, quizá la artista que se podría definir como la que tiene toda una vida dentro de la voz.

Es que tiene una historia familiar donde la música viene desde los genes. Susana Rinaldi y Osvaldo Piro, sus padres, y una familia de artistas profesionales le dieron a Ligia la sólida convicción de que el escenario era su destino. Además, claro, de un talento natural que, trabajado desde los conservatorios, sigue una línea ascendente en sus trabajos.

En efecto, Ligia presentará su segundo disco, "Baby", mañana, a las 21, en La Trastienda, Balcarce 460, acompañada por un grupo sólido como nunca. Manuel Ochoa en el piano, Jerónimo Carmona en contrabajo y Oscar Giunta en batería serán la sección rítmica, en tanto que el set de brasses estará conformado por Juan Cruz de Urquiza en trompeta, Juan Canosa en trombón y Víctor Scorupsky en saxos, además de los guitarristas Pablo Green y Federico Mizrahi como invitados.

Ligia Piro cuenta que acaba de llegar de Santa Cruz, donde es más conocida de lo que esperaba, y está dispuesta a repasar sus primeros años de vida artística. "El jazz me alejó, por suerte, de comparaciones familiares. Hago una música diferente y eso me permite tener un camino que siento más propio. Por el ambiente familiar, tan ligado a la música y al teatro, no necesité buscar apoyo, porque dentro de mi casa era muy natural el escenario", admitió Ligia, para quien tampoco fueron un inconveniente los estudios en el Conservatorio Nacional de Música ni en la escuela de teatro de Alejandro D Alessio.

"En mi casa, el estudio y las partituras siempre fueron parte de la escenografía doméstica", señaló la cantante cuyos dos discos son trabajos independientes.

Sus dos discos indican momentos diametralmente opuestos. Mientras que el primero, "LP", aparecido en 2003, la mostraba como una cantante de personalidad, en plena tarea de crecimiento, aunque pobremente acompañada; "Baby" marca un cambio tan notorio que parece haberse alejado siglos de aquella tibia cantante.

Su voz suena fresca, sensual, sin sentir el desafío de llevar adelante ni su apellido, ni el ser una de las mejores, si no la mejor, vocalista de jazz en la actualidad. Músicos como Fats Fernández, Manuel Ochoa, Jerónimo Carmona y Oscar Giunta participaron de esta grabación, uno de los trabajos más cuidados de los lanzados a la escena local.

Amplia mirada

"Bueno, «Baby» tuvo ocho meses de preproducción y recibí mucha ayuda de mi marido y músico David Libedinsky", explicó Ligia, que tomó clásicos como "The Man I Love" ("No pudo entrar -dijo- en el disco anterior, así que lo volví a grabar y aquí sí entró"), "Samba de Orly", de Vinicius y una versión de "About A Girl", de Kurt Cobain.

-En ambos discos hacés versiones de temas que están por fuera del jazz ¿Cuál es la razón para integrarlos?

-Cuando hago "Message in a Bottle" o "About A Girl" estoy hablando de mi generación. Diría que la música de Nirvana o The Police sólo la escucho de manera ocasional; pero hubo un tiempo en que me sentía completamente identificada con esas canciones. Cuando canto esos temas siento que estoy diciendo de qué generación provengo. Me gusta no perder de vista mis inicios y quiénes eran mis artistas preferidos.

Confiesa que su repertorio tiene que ver con la música que escucha. "Soy muy de orejear; canto los temas que se van prendiendo de mí; quizás ellos me eligen a mí", dijo la cantante mientras sonríe suavemente, un adjetivo que bien puede definir su modo.

Si bien el jazz es una música de clubes más que de teatros, para Ligia mañana será la tercera vez que suba al escenario de La Trastienda. Los recuerdos de su primera actuación, donde encontró muchas trabas, hoy son sólo un recuerdo que le sirve, incluso, para disfrutar su actual momento.

"Hay mucha química en el grupo con el que subiré al escenario, como también el trío que tengo con el guitarrista Ricardo Lew [con Guillermo Delgado en el contrabajo y Roberto Núñez en batería]. Son dos propuestas que me tienen muy conectada con mi canto, es decir, con mi vida", señaló Ligia, que lanzó su disco con una estética setentista.

La artista buscó en este disco quitarle solemnidad a la propuesta. "Mi primer trabajo tenía como color principal el azul, es decir, la melancolía y así estaba en aquellos años; hoy, el amarillo define mi trabajo, algo así como luz y empuje. Mi vida está en sintonía con ese color. Me siento bien", concluyó la cantante.

Por César Pradines.